Quishing: El nuevo disfraz del phishing que amenaza tu seguridad

En el dinámico mundo de la ciberseguridad, donde cada día se descubren nuevas formas de ataque, un viejo conocido ha decidido reinventarse para burlar las barreras de defensa modernas: hablamos del phishing, pero esta vez bajo un nuevo y peligroso disfraz llamado Quishing. ¿Estás preparado para detectarlo?

Quishing es la combinación de QR code y Phishing. En pocas palabras, es una técnica que utiliza códigos QR maliciosos para dirigir a las víctimas a sitios falsos o descargar malware. ¿Por qué funciona? Porque los códigos QR apelan a la comodidad del usuario moderno: escanear y listo. Pero detrás de esa aparente simplicidad, puede esconderse una trampa digital perfectamente camuflada.

Ya no se trata solo de correos con enlaces sospechosos o llamadas fraudulentas: ahora basta con escanear un código en una cartelera, en un restaurante o en una “oferta irresistible” en redes sociales para caer en una red de ataque silenciosa y efectiva.

El Quishing puede tener impactos tan devastadores como otras formas de phishing, pero con un matiz aún más insidioso: la confianza en lo físico. Aquí algunos de los riesgos más críticos:

  • Robo de credenciales: Al redirigir a sitios web falsificados que imitan plataformas legítimas como Microsoft 365, Google o servicios bancarios.
  • Instalación de malware: Algunos códigos pueden llevar a archivos maliciosos o scripts que comprometen el dispositivo móvil.
  • Secuestro de sesiones o tokens de autenticación: Especialmente grave si se usan navegadores que almacenan sesiones activas.
  • Filtración de datos corporativos: En entornos empresariales, un simple escaneo puede exponer redes internas a intrusos.
  • Daño reputacional: Si un ataque se da en una empresa y se filtran datos o se compromete información sensible, el impacto a nivel de confianza puede ser irreversible.

La defensa contra el Quishing requiere una combinación de educación, tecnología y políticas de seguridad sólidas. Aquí las mejores prácticas:

  • Capacita a empleados y usuarios para no escanear códigos QR sospechosos, especialmente aquellos en espacios públicos o no verificados.
  • Fomenta la verificación visual del destino antes de interactuar. Algunas apps permiten previsualizar la URL antes de abrirla.
  • Usa soluciones MDM (Mobile Device Management) con capacidades de análisis de enlaces y control de acceso.
  • Implementa navegadores seguros y aplicaciones de escaneo con protección antiphishing.
  • Integra sistemas de EDR en móviles corporativos para monitorear comportamiento anómalo.
  • Establece normativas internas para el uso de códigos QR en ambientes corporativos.
  • Prohíbe el uso de códigos QR no auditados en campañas de marketing o comunicaciones oficiales.
  • Crea procedimientos de verificación antes de que cualquier empleado comparta o utilice códigos QR en documentos o materiales impresos.

El Quishing no es una moda pasajera: es un reflejo de cómo los atacantes se adaptan a los comportamientos de los usuarios. En un mundo cada vez más móvil, donde el teléfono inteligente es la llave de acceso a datos, finanzas y vida personal, el código QR se ha convertido en una nueva puerta de entrada al fraude.

Por eso, como profesionales de la seguridad, debemos anticiparnos, actuar y formar. Porque en ciberseguridad, el eslabón más débil sigue siendo el humano… y hoy, ese humano escanea códigos sin pensarlo dos veces.


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